IGV en Perú: qué es y cómo calcularlo
El IGV es uno de los impuestos más presentes en el día a día de cualquier negocio peruano que emita facturas. Entenderlo bien no solo te permite cumplir con SUNAT de forma ordenada, sino también tomar mejores decisiones financieras, incluso cuando necesitas una evaluación crediticia para acceder a financiamiento. En este artículo te explicamos qué es el IGV, cómo calcularlo con ejemplos reales y cómo declararlo sin errores.
¿Qué es el IGV y por qué te afecta como emprendedor o empresa?
El IGV (Impuesto General a las Ventas) es el impuesto que se aplica cada vez que alguien compra un bien o contrata un servicio en el Perú. Su tasa es del 18% (16% de IGV más 2% del Impuesto de Promoción Municipal), y es uno de los pilares del sistema tributario: representa aproximadamente el 55% de los ingresos tributarios del país según el Ministerio de Economía y Finanzas. Como emprendedor, tu rol es cobrarlo a tus clientes, registrarlo correctamente y declararlo a SUNAT cada mes dentro del plazo establecido.
¿Qué operaciones están gravadas con IGV?
Están gravadas con IGV la venta de productos, la prestación de servicios, los contratos de construcción, la importación de bienes y la primera venta de inmuebles por parte de constructores. Si tu negocio vende productos o presta servicios en el país, muy probablemente estás dentro del alcance de este impuesto.
¿Cuáles son las operaciones que no pagan IGV?
Hay dos categorías que no generan IGV. Las operaciones exoneradas están temporalmente liberadas del impuesto, como ciertos alimentos de la canasta básica (arroz, papa, azúcar). Las inafectas quedan fuera del IGV por su propia naturaleza, como las exportaciones: no cobras IGV a tu cliente extranjero, pero puedes recuperar el que pagaste en tus compras relacionadas.
Cómo calcular el IGV paso a paso
Fórmula del IGV: precio base y precio total
Para el cálculo del IGV hay dos situaciones frecuentes:
● Tienes el precio sin IGV y quieres saber cuánto cobrar: multiplica por 1.18
● El precio ya incluye IGV y quieres saber cuánto es el impuesto: divide entre 1.18 y réstalo al precio total
Ejemplos prácticos de cálculo de IGV en facturas
Otro igv ejemplo frecuente: recibes una factura de un proveedor por S/ 2,360 y necesitas saber cuánto de ese monto corresponde al IGV. Solo divides entre 1.18: 2,360 ÷ 1.18 = 2,000, por lo tanto el IGV fue S/ 360.00. Este dato es importante para registrarlo como crédito fiscal y descontarlo de lo que le debes a SUNAT
¿Qué es el crédito fiscal del IGV y cómo aprovecharlo?
El crédito fiscal del IGV es el mecanismo que te permite descontar el IGV que pagaste en tus compras del IGV que cobraste en tus ventas, pagando solo la diferencia a SUNAT. Si cobraste S/ 900 de IGV a tus clientes y pagaste S/ 400 de IGV a tus proveedores, solo debes abonar S/ 500 al fisco ese mes. Mantener este registro en orden reduce tu carga tributaria mensual y también puede marcar la diferencia en una evaluación crediticia, ya que refleja un historial financiero transparente y bien gestionado.
Requisitos para usar el crédito fiscal
Para acceder al crédito fiscal, tus compras deben cumplir con las siguientes condiciones:
● Factura electrónica válida emitida por proveedor habilitado en SUNAT
● La compra debe estar destinada a operaciones gravadas con IGV
● El gasto debe ser deducible del Impuesto a la Renta
¿Cuándo no aplica el crédito fiscal?
El crédito fiscal no aplica cuando el proveedor está dado de baja en SUNAT, el comprobante tiene datos incorrectos o la compra no guarda relación con la actividad del negocio. En esos casos, el IGV pagado se convierte en un costo que no puedes recuperar.
Cómo declarar y pagar el IGV en SUNAT
Cada mes tienes un plazo para declarar y pagar el IGV del período anterior. La fecha exacta depende del último dígito de tu RUC y cae entre el 7 y el 19 del mes siguiente. La declaración se hace en SUNAT Operaciones en Línea (SOL) con tu Clave SOL, usando el Formulario Virtual 621, donde registras tus ventas gravadas y compras con crédito fiscal. Si el crédito fiscal supera el IGV de ventas, se genera un saldo a favor que se aplica en la declaración del mes siguiente.
Consecuencias de no declarar o pagar el IGV a tiempo
No declarar a tiempo genera una multa del 50% de la UIT (S/ 2,750 en 2026), reducible hasta en un 90% si te regularizas voluntariamente antes de cualquier notificación de SUNAT, más intereses moratorios del 1.2% mensual sobre el tributo pendiente. Atender estas obligaciones con anticipación es siempre la opción más conveniente. BCP cuenta con soluciones de financiamiento que te permiten cubrir obligaciones tributarias sin comprometer la liquidez de tu negocio.
Conclusión
Comprender el IGV y gestionarlo bien es una ventaja real para cualquier emprendedor. Declarar correctamente, aprovechar el crédito fiscal y cumplir con los plazos no solo evita multas e intereses, sino que fortalece tu perfil ante una evaluación crediticia y te abre el acceso a mejores condiciones de financiamiento con BCP. Una gestión tributaria ordenada es, en definitiva, una base sólida para el crecimiento de tu negocio.
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